Profesión

 

En un país multicolor había un sanguinario asesino de mujeres bajo el sol. Se pasaba las noches disfrutando enormemente de su afición, con el tema de degollar y descuartizar.

 

Su problema era que dormía poco. Y es que aunque parece que no se puede tener todo, él insistía. No quería ni podía dejar su trabajo, que además era su único medio de vida y le gustaba, ni estaba dispuesto a abandonar tampoco sus placenteras veladas de matanzas indiscriminadas.

 

Por el día era charcutero. De los de verdad. Cortaba con cuidado los filetes, preparaba el cuarto kilo de tripas para la señora Pilar, partía en cuadraditos la ternera para el guisado de la familia de la irritante vieja chismosa a la que desearía encontrar alguna vez en sus paseos nocturnos para ensartarle el asco que le daba escuchar las historias de la vida de esa mujer y comprobar si le deleitaba igualmente el arte de hacer cuadraditos con sus propias entrañas.

 

El caso es que aquel pensamiento se le quedó, de alguna manera, residente.

 

Pocos días después estaba desnudando a una joven de grandes proporciones, a la que había rebanado el gaznate, y estaba imaginándose por qué parte de las inmensas protuberancias mamarias de la chica iba a empezar a meter el cuchillo, cuando de repente, una idea surgió en su mente…

 

La muchacha parecía jugosa.

 

Igual era algo obvio, pero no se le había ocurrido antes.

 

Le sacó los intenstinos e hizo chorizos.

 

Desde entonces, ya sólo trabaja en jornada de mañana, que es cuando abre la tienda. Por las tardes duerme, y por las noches sigue descuartizando féminas apetecibles, cuyos buenos trozos de suculenta carne prepara con esmero para llevar a la tienda al día siguiente.

 

Le va muy bien. Ahora está pensando en abrir un Kebab.

 

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One Response to Profesión

  1. Silvia says:

    Buenísimo, lástima que te escribo desde Buenos Aires, Argentina, donde uno de mis platos preferidos era comer "choripan" (sandwich de chorizo), obvio que después de leer tu cuento, lo pensaré dos veces, JAJAJAJA…Excelente tu relato, me encantó.

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