Nuk señalaba al cielo, hacia la posición en que se encontraba la nave base. Lytam se estremeció. Flashes de luz de un color amarillo intenso iluminaban a ráfagas el escudo de energía de la nave. Murmuró sin emoción antes de que su cerebro comenzara a entender todas las implicaciones.
- La nave base… Nos están atacando… – tardó un par de segundos en reaccionar – ¡Joder! ¡¡Nos están atacando!!
Trató de recuperar conexión. Imposible. Con el escudo de energía levantado, el canal normal no respondía. Lo intentó por el canal de emergencias. No obtuvo respuesta. Tampoco era de extrañar. Toda la tripulación a bordo debía de estar ya en posiciones de defensa.
- ¡Mirad la secuencia de disparos! – Kalim trataba de contarlos – Son robots de combate. Con ese intervalo… ¿Siete? ¿Ocho? ¿Diez? Dios, desde aquí ni con el zoom del casco puedo saberlo…
Ni Lytam ni nadie hubiese esperado un ataque tan pronto, en aquella zona. Había asumido que las tropas de Tadir se habría reagrupado al completo para enfrentarse a la flota de la Federación en VI-410. Pero estaban allí, no había duda, y las luces intermitentes que veían en la distancia, los estallidos de la absorción de disparos con el escudo de energía, les ponían en la peor situación imaginable.
- Lytam… – Nuk fue el primero en decirlo, pero todos lo estaban pensando. – La nave base no va a aguantar.
Lytam se mordió el labio. Nuk tenía razón. El escudo de energía era el elemento principal de las naves de medio y gran tamaño. Podían resistir los rayos de ignición de los robots de combate sin recibir daño alguno, con la desventaja de que no había manera de contraatacar. El escudo creaba una barrera en ambos sentidos. Con el escudo levantado, los robots de combate de la nave base no podrían salir. Y con la frecuencia de disparo que estaban viendo, no habría manera de bajarlo. Los rayos de ingnición de los cañones de los robots de combate eran descargas de energía de corta dispersión y muy alta potencia. Sólo podían disparar cada segundo y medio, pero uno solo de ellos que diera en el blanco bastaba para despresurizar y hacer estallar al instante prácticamente cualquier nave imaginable, por grande que fuese.
Sin embargo, la razón por la que sólo las naves grandes contaban con escudos de energía era su alto coste energético. El módulo necesario para instalarlo ocupaba tanto como tres robots de combate estándar. A medida que recibía impactos, el escudo se debilitaba. Mantenerlo activo sólo dependía del número de disparos recibido y el nivel de energía disponible para regenerarlo. Lytam y los demás sabían que la nave base no tendría capacidad para resistir mucho tiempo. Y cuando la nave base cayera, ellos tres se quedarían aislados en aquel planeta. No durarían demasiado en cuanto salieran los soles, pero Lytam no pensó en eso. Apenas podía contener la rabia que le provocaba la impotencia de estar presenciando aquello sin ser capaz de hacer nada.
Miro de nuevo al artefacto enfangado que tenían al lado.
- ¿Funcionará esta cosa?
Kalim la miró, incrédulo.
- Ni siquiera estamos seguros de que sea de verdad un robot de combate, y aunque lo fuese, y tuviese energía, y pudiéramos abrir la escafandra, y tuviéramos la más remota idea de cómo diablos se maneja, nosotros… – Kalim paró un momento antes de continuar. - ¿Pero qué mierda estoy diciendo? Estamos muertos, joder… Intentémoslo.
Se apresuraron en retirar el barro que quedaba cubriendo lo que pensaban que era la escafandra, el habitáculo en que debía colocarse el piloto que lo dirigiese, pero el acceso no era normal.
- Joder… ¿Cómo se abre esto?
Nuk revisaba la superficie de aleación en busca de algún tipo de interruptor, o al menos una marca que indicase alguna pista. Kalim seguía quitando fango.
- Tiene que haber algo… tiene que haberlo…
Lytam se apoyó con rabia sobre el aparato. Su mente daba vueltas.
- "Tiene que ser posible abrirte, Kandeljag. Pero ¿cómo? ¿Cómo?"
De repente, dio con una transliteración curiosa. Un juego de su retorcido cerebro.
- Candle Hug. -dijo. – El abrazo vela.
Se extendió sobre la superficie apenas limpia del robot abarcándolo con toda la amplitud que los brazos del traje le permitían.
- ¿Se puede saber qué haces, Lytam? – dijo Nuk. – ¿Te has vuelto loc…?
Algo extraordinario pasó. Una intensa luz apareció, envolviéndolos. Cuando Nuk y Kalim pudieron recuperarse, Lytam ya no estaba.
Lytam se sentía muy cansada. El cuerpo le pesaba y no se sentía con fuerzas para abrir los ojos. Estaba aturdida. Como recién despertada de una larga siesta. Las piernas no le respondían. Las notaba… pringosas, como adheridas al suelo. Por lo menos podía mover un brazo. Lo agitó un poco.
- ¡Joder, tío, esto se esta moviendo!
- ¿Y Lytam? ¿Lo ha conseguido?
- No sé. Debe ser que sí. ¡¡Cuidado!! ¡¡Corre!!
Lytam consiguió incorporarse. Se sentó y se estiró. Seguía confundida. ¿Por qué estaba tan sucia? Se revolvió e intentó sacudirse. Aún no había abierto los ojos. ¿Tanto sueño tenía?
- "Necesito simbiosis… Sí… Mejor ahora… Simbiosis…" – Sus pensamientos le resultaban extraños, ajenos… – "¿En qué estoy pensando? ¿Dónde estoy…?"
Y entonces abrió los ojos y se puso en pie. En el mismo instante en que el paisaje del planeta volvió a ser visible, lo entendió todo. No, ni siquiera lo entendió… lo supo. Su consciencia había sido ampliada. Su cuerpo, su fuerza, todo había cambiado. Podía sentirlo. Miró hacia abajo, y entre los pinchos de los árboles negros vio los cascos de Kalim y Nuk, intentando desplazarse entre el barro. Apenas parecía que se movieran. Tan pequeños y tan lentos… ¿Eran enemigos? ¿Comida tal vez? No… Eran Kalim y Nuk, sus compañeros. Debían de estar preocupados. Ella también. Por algo que había en el cielo… La nave base, claro. Era como si le costara recordar, o acostumbrarse a ello. De alguna forma se había hecho uno con Kándeljag.
- "Hay que salvar la nave base."
Se propulsó hacia arriba, y sin esfuerzo, comenzó a volar. Vio a lo lejos los destellos del escudo de energía de la nave base. Debía darse prisa.
- "Más rápido."
La aceleración le sorprendió. Era una sensación nueva, distinta a todo cuanto había experimentado antes. La velocidad era muy superior a la de cualquier robot de combate que hubiese pilotado. Y ahora no estaba pilotando. Simplemente se movía. Volaba. Podía notar el ligero rozamiento de la pobre atmósfera del planeta. Pronto llegó a las cercanías del escudo. Una docena de robots de combate de Tadir concentraban sus cañones y coordinaban las ráfagas de ataque. Uno de ellos se apartó del grupo y se dirigió hacia Lytam. Hacia Kándeljag.
- "¿Y ahora qué?"
Apuntó de manera automática con uno de los brazos. En un robot de combate normal habría pulsado el botón de fuego. Allí no había botones. El de Tadir la encañonó.
- "Disparar."
El robot de combate de Tadir saltó por los aires.
- "Disparar."
Describió un arco con el brazo de cañón, y le pareció como si una lanza casi invisible, o tal vez una cuerda, siguiera su movimiento. Le resultó aintintuitivo. Los rayos de ignición no podían mantenerse en el tiempo, eran pequeños estallidos de energía de alta potencia, y se tardaba un poco en preparar el siguiente disparo, pero lo que surgía de su brazo con tanta naturalidad era otra cosa. Algo de un nivel completamente distinto.
- "Esquivar."
De alguna forma instintiva, se había apartado. La estaban disparando. Los robots de combaten se dirigían hacia ella.
- "Son demasiados… No podré con tantos. Es imposible esquivarlos, salvo que los destruya a todos. Sí. Voy a destruirlos a todos."
Rodeó el escudo de energía de la nave base esquivando los ataques a gran velocidad. De repente, encontró línea de tiro. Movio su brazo en zig zag, abarcando rápidamente una gran superficie. En un instante, todos los enemigos habían sido destruidos. También vio el destello del contacto con el escudo.
Había vencido. Estaban salvados. Pronto enviarían una misión de rescate para Kalim y Nuk. Después irían rumbo a VI-410 con aquella nueva arma.
Fue entonces cuando Lytam se dio cuenta de que no sabía si existiría forma de separarse de Kándeljag.
Fin.
^^ Kándeljag al ataqueeeeee!!!! Para cuando la novela???? Se me ha hecho muy corto, yo quiero más! XDDD Sobre todo más muerte y destrucción, claro
Hummm…se iba poniendo cada vez mas interesante y …fin